La convivencia escolar es mucho más que la ausencia de conflictos: es el clima de respeto, participación y cuidado mutuo que hace posible que un centro educativo sea un espacio seguro para aprender y crecer. Desde CANAE creemos que el estudiantado debe estar en el centro de cualquier debate sobre este tema, porque somos quienes vivimos cada día las aulas. En esta entrada repasamos cómo está la convivencia escolar en España, qué dice la normativa y qué nos cuentan los datos más recientes.
Qué dicen las cifras
Los informes más recientes confirman una tendencia que preocupa. Según el VII Informe de Prevención del Acoso Escolar de la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, durante el curso 2024-2025 el 12,3% del alumnado afirma que él o alguno de sus compañeros sufre actualmente acoso escolar y/o ciberbullying, lo que supone un aumento significativo respecto al curso anterior. Ese porcentaje supone un aumento con respecto al año anterior (9,4%), lo que demuestra que el problema no solo persiste: está creciendo.
Mientras el acoso presencial se mantiene relativamente estable, el porcentaje de alumnos que afirma que él o alguno de sus compañeros está sufriendo acoso escolar presencial se mantiene estable con respecto al curso anterior en un 6,5%, es el acoso digital el que dispara las alarmas: el ciberbullying alcanza al 5,8% del alumnado, duplicando prácticamente las cifras del año previo. Este tipo de acoso se produce mayoritariamente a través de WhatsApp, Instagram y TikTok.
A esto se suma un fenómeno emergente especialmente inquietante: la IA ya se utiliza en el 14,2% de las situaciones de ciberacoso entre escolares, principalmente para crear vídeos falsos a partir de la manipulación de la foto, vídeo o audio de un compañero (54,8%) o para suplantar su identidad (32,2%).
Otros datos que conviene tener presentes:
- Tipos de agresión. Los insultos, motes y burlas (84,8%), seguidos por el aislamiento (44,8%), son los tipos de agresión más frecuentes. Preocupa además que crezcan especialmente en 8,7 puntos porcentuales los golpes y patadas entre los escolares.
- Edad más vulnerable. La mayor parte de las víctimas tienen entre 11 y 12 años (58,3%).
- El papel del grupo. Casi la mitad del alumnado (47,9%) considera que los compañeros no intervienen cuando presencian una situación de acoso escolar, un dato que evidencia la necesidad de trabajar la empatía y la implicación colectiva.
- Duración. El 28,2% del alumnado percibe que la situación de acoso escolar presencial dura más de un año.
También hay señales positivas asociadas a medidas concretas. Por ejemplo, en algunas comunidades la prohibición del uso de teléfonos móviles en centros educativos, implantada en enero de 2024, ha propiciado una notable mejoría en la convivencia de colegios e institutos y la disminución de los casos de ciberacoso; en 2025 los expedientes abiertos por ciberacoso se redujeron un 19% respecto a 2023.
El marco normativo: avances y una laguna pendiente
España ha avanzado en su ordenamiento jurídico, pero todavía arrastra una carencia importante. La base se encuentra en la legislación educativa general: la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece que los centros educativos deben garantizar la convivencia escolar y adoptar medidas para prevenir situaciones de acoso.
El gran punto de inflexión ha sido la LOPIVI. La respuesta estatal se articula principalmente a través de la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI), que obliga a los centros escolares a disponer de protocolos internos, planes de convivencia y la figura del coordinador o coordinadora de bienestar y protección.
Sin embargo, persiste una laguna que numerosas familias y colectivos vienen reclamando. Expertos y colectivos afectados coinciden en que se trata de una herramienta insuficiente para abordar la especificidad del acoso entre iguales, y las competencias educativas autonómicas agravan la desigualdad territorial: las normativas internas, los plazos de actuación, los criterios para catalogar un caso y el acceso a apoyo psicológico varían según comunidad, lo que provoca que familias con situaciones similares reciban respuestas distintas.
Esa desigualdad territorial deja a España, según diversos análisis, en una zona gris legislativa: más protegida que hace una década, pero sin una respuesta global comparable a otras áreas de violencia. Por eso, a lo largo de 2025, distintas asociaciones de familias han reclamado públicamente una Ley Integral contra el Acoso Escolar y un protocolo unificado a nivel estatal.
Por su parte, el seguimiento institucional se canaliza a través del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar, dependiente del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, que parte de un principio fundamental: en el ámbito escolar estos principios se traducen en una convivencia ordenada; en aprender a vivir con los demás, a respetar y asumir la igualdad de las personas, cualquiera que sea su raza, su ideología, su sexo o su religión.
La posición de CANAE: el estudiantado, parte de la solución
Los datos dejan claro que la convivencia escolar no se mejora solo con normas o sanciones, sino construyendo comunidades educativas donde el respeto y la participación sean la norma. Desde CANAE defendemos que:
- El alumnado debe ser protagonista. Las medidas que funcionan son las que cuentan con la voz del estudiantado. Programas de alumnado ayudante, mediación entre iguales y comisiones de convivencia con participación estudiantil real han demostrado su eficacia.
- Hace falta coherencia entre comunidades. Sin renunciar a las competencias autonómicas, es necesario armonizar criterios mínimos de protección para que ningún estudiante quede desamparado por vivir en un territorio u otro.
- La educación afectivo-emocional y digital es prevención. El crecimiento del ciberacoso y el uso de la IA con fines de acoso exigen reforzar la alfabetización digital y el trabajo de la empatía desde edades tempranas.
- Asociarse cambia las cosas. Un centro con asociacionismo estudiantil activo es un centro con más participación, más cohesión y mejor clima de convivencia.
La convivencia es responsabilidad de toda la comunidad educativa: profesorado, familias y, por supuesto, estudiantes. Si quieres implicarte en mejorar el clima de tu centro, asóciate y participa: juntas y juntos podemos construir aulas más seguras, respetuosas y libres de acoso.
Si tú o alguien de tu entorno está viviendo una situación de acoso escolar, recuerda que existen recursos de apoyo como el teléfono de la Fundación ANAR (900 20 20 10) y la línea 017 del INCIBE para casos de ciberacoso.



